ÚLTIMAS NOTICIAS — A apenas unas semanas del inicio del Abierto de Australia 2026, el tenis mundial se encuentra sumido en una tormenta mediática que nadie vio venir.

Cuando todo apuntaba a una pretemporada relativamente estable para el número uno del mundo, Carlos Alcaraz, una inesperada confesión pública de su padre, Carlos Alcaraz González, ha reabierto heridas profundas y ha puesto en el centro del debate una ruptura que parecía definitiva: la separación con su histórico entrenador, Juan Carlos Ferrero.
La disculpa, pronunciada con un tono inusualmente emocional, resonó como un terremoto en el circuito. “Carlitos te sigue necesitando, y nosotros te necesitamos. Me disculpo por haber dejado que las cosas se pasaran de la raya”, declaró Alcaraz padre ante un reducido grupo de periodistas.
Sus palabras no solo buscaban reparar una relación profesional dañada, sino también enviar un mensaje claro al mundo del tenis: la familia Alcaraz estaba dispuesta a hacer concesiones que, hasta hace pocos meses, parecían impensables.
Lejos de quedarse en una simple disculpa, el padre del campeón español presentó una propuesta de regreso inmediato para Ferrero como entrenador principal de Carlos Alcaraz.
Según fuentes cercanas a la negociación, el nuevo contrato incluía un aumento del 40% en el salario base, superando ampliamente la cifra anterior y acercándose a la cantidad “altísima” que Ferrero habría exigido antes de la ruptura.
En el contexto del tenis español, se trataría de uno de los acuerdos más lucrativos jamás ofrecidos a un entrenador.
Pero el dinero no era el único punto clave. La familia Alcaraz también ofreció mayor flexibilidad en la toma de decisiones, un aspecto que, según insiders, fue una de las principales causas del distanciamiento.

Ferrero podría elegir su agenda de viajes, no estaría obligado a acompañar a Carlos en el 100% de los torneos y contaría con asistentes adicionales provenientes de la Academia de Tenis Ferrero, reforzando así su estructura de trabajo.
Otro elemento crucial del acuerdo propuesto era el incremento del porcentaje del premio en metálico que correspondería al entrenador, una cifra descrita por las fuentes como “muy atractiva” y superior al nivel previo a la separación.
Este punto refleja hasta qué punto la familia Alcaraz estaba dispuesta a ceder terreno para garantizar estabilidad deportiva antes de Melbourne.
Quizá la concesión más simbólica fue el compromiso de promocionar conjuntamente la Academia de la familia Alcaraz y la Academia Ferrero. Durante años, Carlos Alcaraz González había insistido en impulsar la marca “Academia de Tenis Carlos Alcaraz” en Murcia como proyecto prioritario.
Aceptar una promoción conjunta suponía, para muchos analistas, una señal inequívoca de reconciliación y reconocimiento del papel histórico de Ferrero en el ascenso meteórico de Carlitos.
El contrato incluía además una cláusula especial cargada de simbolismo: en caso de reunirse, Ferrero se involucraría más directamente en el entrenamiento del hermano menor de Carlos, Álvaro Alcaraz.
Este gesto fue interpretado como un intento de reconciliación familiar, una manera de reconstruir la confianza perdida no solo en lo profesional, sino también en lo personal.
Sin embargo, lo que parecía un camino claro hacia el reencuentro tomó un giro dramático e inesperado.

Juan Carlos Ferrero, campeón de Roland Garros y mentor clave en la carrera de Alcaraz, decidió no responder públicamente de inmediato. En lugar de ello, realizó una llamada privada a un reportero de máxima confianza.
Su mensaje, breve y contundente, constó de solo 14 palabras en español:“La puerta ya está cerrada. Las disculpas tardías no arreglan lo irreparable”.
La frase cayó como un jarro de agua fría. Según testigos, dejó a Carlos Alcaraz González sin palabras y confirmó lo que muchos temían: la ruptura no era solo contractual, sino emocional.
Impacto inmediato en Carlos Alcaraz y el Abierto de Australia 2026
La negativa de Ferrero plantea interrogantes cruciales de cara al Abierto de Australia 2026. Carlos Alcaraz, actual número uno del ranking ATP, se enfrenta ahora a la presión de competir en uno de los Grand Slams más exigentes sin la figura que moldeó su tenis desde la adolescencia.
Aunque el equipo actual del murciano ha mostrado solvencia, la sombra de Ferrero sigue siendo alargada.

Expertos y exjugadores coinciden en que este episodio podría convertirse en un punto de inflexión. Para algunos, la negativa de Ferrero es una lección sobre los límites del poder familiar en el deporte de élite.
Para otros, es una señal de que Carlos Alcaraz deberá consolidar definitivamente su identidad como líder absoluto de su propio proyecto.
En el tenis, como en la vida, pocas puertas se cierran para siempre. Pero, por ahora, el mensaje de Juan Carlos Ferrero es claro y contundente.
A semanas de Melbourne, el foco vuelve a estar sobre la pista, aunque el eco de estas últimas noticias seguirá resonando en cada golpe de Carlos Alcaraz en el Abierto de Australia 2026.
A semanas de Melbourne, el foco vuelve a estar sobre la pista, aunque el eco de estas últimas noticias seguirá resonando en cada golpe de Carlos Alcaraz en el Abierto de Australia 2026.